Vayots Dzor y Yeghegnadzor: el museo bajo el cielo

A 125 kilómetros de Ereván  se encuentra la ciudad deYeghegnadzor. Es la capital de la provincia de Vayots Dzor, la región menos poblada del país y una de las más vírgenes. Hay un refrán que dice que las personas son como el aire que respiran. Pues bien, aquí el oxígeno es puro. Su paisaje es como un mosaico lleno gigantescas montañas, ruidosos ríos, valles apretados, viñedos de color esmeralda y pueblitos pintorescos. Pero no solo eso. Dicen que Vayots Dzor alberga más de 1.500 monumentos entre fortalezas, iglesias y monumentos primitivos. Por eso, sus habitantes lo llaman “el museo bajo el cielo”.

Los alrededores de Yeghegnadzor ocultan grandes sorpresas como Noravank, cuevas como la de Magel, la de Mozrov, el valle del Yeghegis o el refugio de caravanas de la Ruta de la Seda del paso de Sulema. Es una ciudad tranquila, de estilo soviético y con menos de 10.000 habitantes. Aunque no tenga grandes atractivos, es el lugar perfecto donde montar el campamento base y explorar sus alrededores. La villa está a casi 1.200 metros de altitud. Tiene un pequeño museo de historia local, una galería de arte, una iglesia del siglo XII, y un puente del XIII llamado Sour Kamourj (El Puente Afilado), que cruza el río Arpa. Cuenta con su propia universidad, algún que otro hotel, una buena infraestructura de B&B y algunos restaurantes.

Historia de Yeghegnadzor

Yeghegnadzor significa el Valle de las cañas. Estuvo habitada desde la antigüedad y formó parte de la provincia histórica de Syunik. Sus vetustas iglesias, las fortalezas cercanas y uno de los ramales de la antigua Ruta de la Seda que pasa justo al lado de la ciudad atestiguan su importancia.

Turismo Yeghegnadzor: Qué no puedes perderte en tu visita Yeghegnadzor

Areni

Rodeado de viñedos y regado por las aguas del río Arpa se alza el pequeño pueblo de Areni, a 15 kilómetros de Yeguegnadzor. Su nombre es sinónimo de vino y de esta zona salen los mejores caldos del país. Parece que este idilio entre sus habitantes y la uva ha ocurrido desde siempre. Al menos eso dicen los restos hallados en la cueva Areni 1, en las afueras de la localidad, donde no solo se han encontrado los zapatos más antiguos del mundo, de casi 6.000 años, sino una de las primeras bodegas del mundo. La gruta se encuentra a la entrada del Cañón de Gnishik, con sus paredes verticales de hasta 100 metros de altura y diferentes vías de ascenso que lo convierten en parada obligatoria para los amantes de la escalada.

La pequeña iglesia medieval de Surp Asvatsatsin se eleva sobre un promontorio como una joya expuesta a los ojos de la humanidad. La construyó el legendario arquitecto Momik en el siglo XIV y fue reformada en el XX. No muy lejos está la fuente milagrosa de Kosajur. Dicen que su agua es capaz de curar cualquier tipo de enfermedad. Pero lo que no te puedes perder es la visita a algunas de las bodegas más conocidas de la zona y catar sus caldos. Generalmente producen vino de año con la variedad de uva autóctona areni. Son famosos sus vinos dulces de granada o albaricoque. Algunas de estas bodegas son: Areni, Getnatoun, Old Bridge o Ginetas, aunque hay más. Para concertar la visita es mejor ponerse en contacto con la ONG Syunik (✆+374 281 24 009) o Antoine Terjanian (✆ +374 281 2437// +374 77 24837), ya que los productores no hablan inglés

¿Porqué Armenia es conocido por su brandy y no por su vino?

Con una cultura del vino tan arraigada desde milenios es extraño que Armenia sea conocido por su excelente coñac y no por su vino. Es herencia de tiempos soviéticos. Durante aquella época cada región de la URSS se especializaba en la producción de un determinado producto. A Armenia le tocó el brandy, mientras que a Georgia, el vino. No obstante, el brandy armenio es tan bueno que dicen que Churchill se aficionó mucho cuando Stalin se lo dio a probar durante la conferencia de Yalta. La marca que más nos gusta es Ararat. 

Noravank

Noravank es uno de los monasterios más bonitos de Armenia. Uno entiende mejor el significado de la palabra espiritualidad cuando llega a este templo. Desde nuestro punto de vista la mejor hora para visitarlo es el atardecer, cuando apenas quedan turistas y los rayos rojizos del sol reflejan en las montañas de color anaranjado que lo rodean, incidiendo aun más en su gama cromática. No hay Marshrutkas para llegar hasta aquí, así que si no tienes coche, el único modo de visitarlo es coger un taxi de ida y vuelta (AMD 5.000) desde Yeghegnadzor.

El monasterio se levantó en una zona de especial belleza: se eleva sobre un promontorio que parece el escenario de un anfiteatro y su silencio tan solo se rompe con el sonido de las aguas del río Gnishkajour, afluente del Arpa, y que corre justo por debajo. Es como si desde aquí, las plegarias se elevaran directas al corazón de Dios. La mayoría de sus edificios fueron construidos entre los siglos XIII y XIV por el maestro Momik. El complejo fue restaurado entre 1988 y 1999 para reparar los daños sufridos en el terremoto de 1840. El día de su reapertura, más de 10.000 fieles acudieron para rezar en su interior.

El complejo religioso es un punto de referencia para los armenios. Está construido sobre las ruinas de un antiguo templo cristiano y alcanzó su máximo esplendor durante el reinado de los príncipes Orbelian, cuando Armenia se liberó de los Selyúcidas. Quizás por todas las invasiones que sufrió el país, el recinto se encuentra amurallado. Su interior lo conforman la iglesia de Asvatsatsin, con dos pisos y unas curiosas escaleras de acceso exteriores sin barandilla; la de San Esteban, que es la más importante de todas; la capilla de San Gregorio con sus tumbas de los miembros de la dinastía Orbelian; y la de San Karapet, la más antigua de todas, construida en el siglo IX.

La leyenda de Noravank y el maestro Momik

Cuenta la leyenda que el maestro Momik y la hija del príncipe de Syunik se enamoraron. Cuando el padre de la chica se enteró, le propuso a Momik un reto imposible. Le dijo que si le construía un gran monasterio en tres años, le concedería la mano de su hija. Momik aceptó y se puso a trabajar. Cuando el señor feudal se pasó por el lugar y comprobó que Momik lo iba a conseguir envió a unos de sus sirvientes para que lo matara. Cuenta la tradición que le despeñaron de una de las cúpulas y que sin saberlo, la última piedra que el maestro Momik talló fue la de su propia tumba.

Valle del Yeghegis

El remoto valle del Yeghegis no es un sitio muy concurrido por los turistas. De hecho, apenas se ven coches y aquí uno tiene la sensación de haber descubierto la verdadera cara de Armenia. Es un valle estrecho que se abre paso entre preciosas montañas que permanecen nevadas desde el otoño a la primavera, desfiladeros y aldeas bastante singulares. De hecho, nos llamó la atención ver a un par de personas por la calle con un traje típico bastante colorido.

En algunas aldeas como la de Shatin, Hermon, Vardahobit, Yeghegis o Goghtanik el tiempo parece haberse detenido y el ritmo de sus habitantes sigue el compás que marca la naturaleza. Este bonito valle se ubica a 18 kilómetros de Yeghegnadzor. Para llegar hay que coger la carretera M10 y girar en el primer desvío a la derecha. Esta misma carretera forma parte de un ramal de la Ruta de la Seda.

El núcleo del valle es el pequeño pueblo de Yeghegis. Uno no puede evitar poner cara de incrédulo cuando le dicen que esta localidad de apenas 500 habitantes fue en el siglo XIII la capital de una de las regiones más poderosas de la antigua Armenia, gobernada por los Orbelian: el Principado de Syunik. Pero la amenazante silueta de la fortaleza de Smbataberd no deja lugar para la duda.

Fortaleza de Smbataberd

Es uno de los recintos amurallados más inaccesibles de la región. Hay una calzada que conecta en menos de 45 minutos el pueblo con la antigua fortaleza y que regala unas bonitas vistas. Se construyó en la Edad Media a 2.000 metros de altitud para proteger el valle de las invasiones de los mongoles. Aunque sufrió bastantes asedios, sus muros de 10 metros de alto y 5 de ancho jamás sucumbieron al invasor. Por todo el territorio los Orbelian idearon un sistema de comunicación contra los enemigos a base de señales luminosas y fuego que conectaban los recintos defensivos y los monasterios.

Durante los siglos XIII y XIV se levantaron numerosas iglesias en el pueblo. Muchas de ellas fueron destruidas, pero aún sobreviven algunas como la iglesia de Zorats. Fue edificada en 1320 por el obispo Stepanos Tarsayitch y su estilo es único es Armenia, ya que el lugar para los feligreses se ha sustituido por un área al aire libre. Alrededor hay un pequeño cementerio con khachkars y tumbas.

El enigmático cementerio judío de Yeghegis

Recientemente se ha encontrado un enigmático cementerio judío en la margen izquierda del río Yeghegis, con 70 tumbas que datan del 1266 al 1337 e inscripciones en hebreo y arameo. Algunas están decoradas con estelas solares.

Nada se sabe acerca de esta misteriosa comunidad, ni de dónde llegaron, ni por qué desaparecieron. El camposanto se puede visitar, al menos cuando nosotros hicimos el viaje. Algunas teorías apuntan a que los judíos del valle del Yeghegis pudieron emigrar en masa al sucederse algún período de luchas y guerras. 

 Los petroglifos de Muradsar

La llanura montañosa situada al este de la vertiente meridional de la cordillera de Vardenis está plagada de cientos de rocas con misteriosos grabados primitivos. El campo de petroglifos está situado a dos kilómetros al norte y al noreste del pico de Muradsar (3214 metros). Fueron los lienzos donde los antiguos cincelaron sus impresiones sobre la naturaleza, su estilo de vida, costumbres, y cultos ancestrales. El paisaje desde aquí es de postal. El lugar se encuentra a unos 15 kilómetros del pueblo de Hermon y se puede llegar en todoterreno o andando, aunque cubrir los 30 kilómetros de ida y vuelta en un día se antoja una caminata bastante exigente. Por eso, mucha gente opta por hacer noche en tienda de campaña.

Antes de aventurarte por los senderos, pide consejo al personal de Lucy Tour. Ellos te proporcionarán información sobre la ruta y tienen material para alquilar. Los pasos de acceso tan solo están abiertos durante los meses de verano, y ha llegado a nevar en agosto, así quepor si acaso vete preparado. A 15 kilómetros al este del campo de petroglifos se encuentra una campa de una hectárea llena de dolmenes. Los expertos apuntan a que pueden datar del III o IV milenio antes de cristo.

Selim Caravanserai

Se trata de un antiguo refugio para las caravanas que hacían la Ruta de la Seda. El caravanserai se encuentra a 33 kilómetros al norte de Yeghegnadzor, por la carretera M10, que es parte de un ramal de la Ruta que va desde Pekín hasta Europa. La única forma de llegar hasta aquí es en taxi o vehículo propio. Actualmente la calzada continúa hasta la ciudad de Martuni y Sevan, en la provincia de Gegharkunik.

Se ubica a las puertas del paso de montaña de Sulema, que franquea la imponente cordillera de Vardenis. Se levantó en una pequeña explanada a más de 2.000 metros de altitud y era una parada obligada para los mercaderes antes de acometer la subida al puerto que conectaba las orillas del río Arpa con las del lago Seván. Se trata del caravanserai mejor conservado de Armenia.

La familia Orbelián lo mandó construir en 1332 para crear una red de refugios que ayudara a los comerciantes de la Ruta de la Seda. Y de paso, cobrarles un pequeño impuesto. El caravanserai de Selim está construido con grandes bloques de basalto. ¿Te imaginas el crisol de lenguas que debían de hablar los comerciantes que descansaban en su interior mientras de fondo se oía el crepitar de las hogueras que se encendían para calentar el ambiente?

Monasterio de Gndevank

“Syunik era un anillo sin esmeralda. Al construir este monasterio, ya he colocado la piedra preciosa que le faltaba”, reza una inscripción de uno de los muros de la iglesia. Y es que la historia del santuario tiene mucho que ver con las joyas. Sin ir más lejos, el nombre Gndvank significa pendientes. Según la creencia popular, la princesa Sofía −que fue quien financió su construcción− tuvo que vender todos sus pendientes para terminar el proyecto.

El santuario fue edificado en el 936 por el arquitecto Eguishe en una ladera del Cañón del río Arpa, a 35 kilómetros de Yeghegnadzor, y está rodeado por una gruesa muralla para protegerlo de los invasores. Se encuentra en mitad de la naturaleza, a las afueras del pueblo Gndevas, y en las paredes de la garganta ocurre un fenómeno geológico muy peculiar: están lleno de bloques de basalto con forma de hexaedros que son conocidos por los locales como ‘Las sinfonías de piedra’. Desde lejos, se  parecen a los tubos de los órganos de las grandes catedrales.

Restaurantes Yeghegnadzor: nuestras recomendacion para comer en Yeghegnadzor

Restaurante económico

Teyaran Tea Home. Dirección. 8/4 Mikoyan Poghots. Es el sitio perfecto para comer de picoteo. No es nada del otro mundo pero es un local muy conocido por los lugareños y un café muy familiar. Hacen pizza armenia y os recomendamos que probéis los ponchik y los perashkis. Nune es la dueña y habla un poco de inglés.

Restaurantes precio medio

  • Restaurante LDJAG. Tel: ✆ +374 93 998900 Está a seis kilómetros de Yeghegnadzor, por la autopista M2 en dirección a Ereván. La localización es increíble, al borde del río Arpa. Tiene su propio lago artificial con mesas a su alrededor y comedores privados en forma de cabañas. Su especialidad es el pescado fresco a la parrilla recién capturado y la típica comida local.
  • Restaurante GETAP. Tel: ✆ +374 281 66444. Está en un edificio de reciente construcción en el pueblo de Getap, a unos 5 kilómetros de Yeghegnadzor, en uno de los laterales de la carretera M10, en la antigua ruta de la seda. Está orillas del río Yeguegis. Pescado fresco y buenos precios.
  • Restaurante Sisakan. Tel: ✆ +374 94 442454// +374 91 227739. Unos kilómetros más adelante del Getap está el Sisakan. Es el restaurante más conocido de la zona. Desde Yeghegnadzor un taxi de ida cuesta AMD 1000. Pescado fresco, yoghurt, verdura, lavash….

Alojamiento en Yeghegnadzor

Lucy Tour Resort. Tel: ✆+374 281 24009// +374 77 861331. Es un resort que se encuentra en mitad de la naturaleza, en la aldea de Hermon. El centro tiene habitaciones individuales, dobles, apartamentos, restaurante, piscina, pabellón para juegos, pistas de volley y baloncesto, un observatorio y sus propios estanques para pescar.

También alquila bicicletas (tanto para clientes como turistas que no están alojados), tiendas de campaña, sacos de dormir. Además, organizan tours para conocer la región. Una de sus excursiones en Jeep más interesantes es la que va a las campas de Mughtasar, a más de 3000 metros de altura, donde se encuentran cientos de petroglifos grabados primitivos grabados hace miles de años. Precios: AMD 11.000 la individual, dobles desde AMD 18.000 a 20.000. Bungalows AMD 36.000. Para más información: www.lucy-tour.com

Transporte desde y hacia Yeghegnadzor

Para llegar a Yeghegnadzor desde Ereván puedes coger cualquier Marshrutka que vaya a las ciudades de Sissian, Goris, Stepanakert o Meghri. Solo hay una carretera que conecta la capital con el sur y pasa por Yeghegnadzor. Simplemente avisa al conductor de tu destino. Las Marshrutkas de vuelta a la capital paran en la autopista M2 a la altura de la gasolinera. Suele haber una cada hora, desde las 8:00 hasta las 18:00 horas.

Para ir a Gori, tienes que parar la Marshrutka procedente de Ereván y cruzar los dedos para que haya sitio. Sino, siempre queda la opción del taxi compartido. Para ir a los pueblitos de alrededor, los minibuses salen de la parada del hospital, pero informate bien porque suelen cambiar de sitio. Los taxis tienen una tarifa de 100 AMD por kilómetro

Festivales

Festival de la cosecha de Yeghegnadzor. Se celebra el primer domingo de octubre. Es el acontecimineto más esperado de la localidad. La ciudad se transforma y hay conciertos en la calle, bailes al aire libre, puestos de fruta, de vino y de queso.

Festival del vino de Areni. Areni es la capital del vino de Armenia. Producen los mejores caldos del país y la economía local gira en torno a la producción vitivinicola. El segundo domingo de octubre el pueblo se convierte en una fiesta dedicada a la enología donde hay demostraciones de la pisa de la uva, catas, grupos folclóricos o tenderetes de productos artesanales.